Antes de comenzar, quiero aclarar que esta entrada del blog es una crítica hacia los medios de comunicación y la sociedad que prestó atención al asunto, no a la figura del cantante.
Nuevamente los medios de comunicación dieron un golpe bajo a la razón con el tema de la liberación del cantante Kalimba, quien fuera acusado de violación de menores a finales del año pasado en la ciudad de Chetumal, Quintana Roo, después de haber participado en un bar de la ciudad antes citada en calidad de DJ.
Tomas especiales, declaraciones que al final eran desmentidas, entrevistas, reportajes, coberturas hasta la ciudad de Chetumal y criminólogos, fueron elementos usados por las televisoras para entretener a un público que ya acepta cualquer cosa que cree pensar como noticia y que los conmocionó al punto de realizar marchas en favor de su libertad el sábado 22 de Enero pasado, crear grupos en las redes sociales y hasta oraciones para demostrar que el ex cantante de OV7 no era culpable de tal delito.
Lágrimas y risas brotaron de los fanáticos de Kalimba al momento de conocer su situación jurídica, ya que los medios se encargaron de que el asunto fuese un tema de interés nacional pintando al actor principal como un mártir, víctima de una jovencita que quiso tener sus quince minutos de fama y que probablemente pagará las consecuencias de tan grave error.
Kalimba es el menos culpable del asunto, ya que fue usado como carne de cañón por parte de las televisoras que de quien lo acusó, es de todos sabido que a la gente de la pantalla chica no les importa tener programas con contenido que forme crítica y que debata temas que aquejan al país para así encontrar las soluciones que nos lleven al desarrollo, sino entretener y cumplirle a sus patrocinadores.
Mientras la gente celebra el hecho de la liberación como si el país fuese a mejorar, los periodistas de la tv siguen sin tocar temas como la ilegal desaparición de Luz y Fuerza del Centro, la desatención del gobierno hacia el caso de la guardería ABC de Hermosillo, el aumento del subempleo en el sector informal o la fallida guerra contra la delincuencia emprendida por Felipe Calderón, entre otros asuntos.
Gana la televisión y pierde la inteligencia con el caso Kalimba, ¿hasta cuándo apagaremos la tv?
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jueves, 27 de enero de 2011
sábado, 6 de noviembre de 2010
Miss Violencia.
Como si se tratara de un acto desesperado por lograr credibilidad ante un programa de combate a la delincuencia que ya muchos ciudadanos no legitiman, la nueva reina de la belleza mundial, y a la vez originaria de Guadalajara, Ximena Navarrete, afirmó en el transcurso de ésta semana que está concluyendo, que debe seguir el operativo anticrimen emprendido por el Gobierno Federal, para que así la inseguridad se acabe de una buena vez, es decir, atacando la violencia con más violencia.
Suena raro escuchar declaraciones como éstas por parte de quien ha concursado en un certamen donde lo único que quieren las participantes es "la paz mundial" (dicen), además de acabar con otro tipo de tragedias como la hambruna y la pobreza. En México, los operativos que buscan acabar con el narcotráfico ya están costando 30 mil vidas en cuatro años, donde también la impunidad y el abuso de autoridad por parte de la policía y el ejército, ya son un sello personal del gobierno de Felipe Calderón, encontrando así un paraíso en donde pueden llevar a cabo sus fechorías sin ser condenados por parte de las instituciones no importando así el dolor y sufrimiento de las victímas.
Niños y adultos inocentes que han muerto en manos de quienes cometen abusos de autoridad, así como el incremento de la impunidad del 500% en el lapso 2007-2009 según la CNDH, el incremento del poder del "Chapo" Guzmán destacado por la revista Forbes y el narcotráfico descontrolado en el país, son elementos para argumentar que el combate a la delincuencia no debe seguir tal y como se está operando, e incluso para negar que se está ganando la batalla. Al mexicano común le importa más el tener empleo y que no vaya a ser asaltado en la esquina de su casa, que acabar con los capos del negocio de la droga, sabiendo así que de todas maneras no obtendrían un beneficio ya que sus demandas no se verían satisfechas.
El gobierno federal debería tender la mano al ciudadano para que así el país pueda avanzar, si en verdad los gobernantes quisieran acabar con la delincuencia, estarían llevando a cabo un plan de desarrollo económico y social en el cual exista la igualdad de oportunidades, es decir, donde uno se pueda dedicar a lo que desee para poder vivir dignamente con su trabajo y salir tranquilos a las calles. Cabe destacar que el ciudadano debería ser más participativo en las decisiones que toman los legisladores y el poder ejecutivo mediante organizaciones que vean por el interés de los mismos, para que los políticos en verdad se pongan a trabajar por el bien del votante.
La violencia no se ataca con más violencia, ya llevamos cuatro años sangrientos y la cosa se pone cada vez peor, mientras siga la terquedad por parte de Felipe Calderón acerca de su combate anticrimen, gente que diga que se debe apoyar éste programa y una ciudadanía apática, nuestro país se seguirá hundiendo en la desgracia perdiendo así el rumbo y ver a la vez, como otras naciones nos rebasan en el marco mundial.
Suena raro escuchar declaraciones como éstas por parte de quien ha concursado en un certamen donde lo único que quieren las participantes es "la paz mundial" (dicen), además de acabar con otro tipo de tragedias como la hambruna y la pobreza. En México, los operativos que buscan acabar con el narcotráfico ya están costando 30 mil vidas en cuatro años, donde también la impunidad y el abuso de autoridad por parte de la policía y el ejército, ya son un sello personal del gobierno de Felipe Calderón, encontrando así un paraíso en donde pueden llevar a cabo sus fechorías sin ser condenados por parte de las instituciones no importando así el dolor y sufrimiento de las victímas.
Niños y adultos inocentes que han muerto en manos de quienes cometen abusos de autoridad, así como el incremento de la impunidad del 500% en el lapso 2007-2009 según la CNDH, el incremento del poder del "Chapo" Guzmán destacado por la revista Forbes y el narcotráfico descontrolado en el país, son elementos para argumentar que el combate a la delincuencia no debe seguir tal y como se está operando, e incluso para negar que se está ganando la batalla. Al mexicano común le importa más el tener empleo y que no vaya a ser asaltado en la esquina de su casa, que acabar con los capos del negocio de la droga, sabiendo así que de todas maneras no obtendrían un beneficio ya que sus demandas no se verían satisfechas.
El gobierno federal debería tender la mano al ciudadano para que así el país pueda avanzar, si en verdad los gobernantes quisieran acabar con la delincuencia, estarían llevando a cabo un plan de desarrollo económico y social en el cual exista la igualdad de oportunidades, es decir, donde uno se pueda dedicar a lo que desee para poder vivir dignamente con su trabajo y salir tranquilos a las calles. Cabe destacar que el ciudadano debería ser más participativo en las decisiones que toman los legisladores y el poder ejecutivo mediante organizaciones que vean por el interés de los mismos, para que los políticos en verdad se pongan a trabajar por el bien del votante.
La violencia no se ataca con más violencia, ya llevamos cuatro años sangrientos y la cosa se pone cada vez peor, mientras siga la terquedad por parte de Felipe Calderón acerca de su combate anticrimen, gente que diga que se debe apoyar éste programa y una ciudadanía apática, nuestro país se seguirá hundiendo en la desgracia perdiendo así el rumbo y ver a la vez, como otras naciones nos rebasan en el marco mundial.
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